¿éxito? Orden, disciplina, decisión, consolidación….¿se puede?

Mónica Koppel

Los seres humanos funcionamos y emitimos reacciones en base a estímulos, nuestro comportamiento y actitudes son en su mayoría generadas en un aspecto inconsciente.  Aquello que nos rodea puede estar motivando un comportamiento determinado en nosotros que manifestamos hacia el exterior.  Este entorno abarca desde la posición de la construcción, el diseño de la misma, su distribución, sus colores y su decoración hasta la influencia astrológica sobre ella.  Somos parte de un cosmos que de una u otra manera influye sobre nosotros.

 

A toda acción corresponde una reacción, todo movimiento se considera acción, todo lo que nos rodea se convierte en acción y por consecuencia provoca una reacción en cada uno de nosotros.

Nuestras reacciones pueden derivar en motivación, salud, equilibrio, estabilidad o desilusión, frustración, confusión e inestabilidad.  Por lo tanto, el apoyarnos en modificar nuestro entorno se va a reflejar en modificar nuestras reacciones motivándolas a cambios positivos enfocados al éxito.  Es decir, modificar nuestro entorno nos puede llevar a romper patrones conductuales que deriven en experiencias y actitudes nuevas.

 

Al hablar del concepto: ÉXITO, lo primero que debemos de hacer es establecer y definir lo que cada quién considera el éxito.  Un aspecto curioso es que, todos lo queremos obtener, todos lo buscamos pero difícilmente lo podemos definir.

 

En el tipo de sociedad en que vivimos, nos hemos vendido y comprado una imagen de éxito basada en riqueza material, atracción física, belleza corporal y una competencia despiadada basada en los valores materiales acumulados fundamentando nuestra estabilidad, seguridad y autoestima en aquello que tocamos, vemos y compramos.

 

En algún momento de nuestra vida nos hemos preguntado si ¿el éxito no será en realidad una emoción o un estado de ánimo?  Algo que suena y se vé bonito ¿no será en realidad una sensación de bienestar y satisfacción?

 

Es importante considerar que cuando nos sentimos bien, sanos, contentos, tomados en cuenta, respetados, escuchados, alegres y motivados eso nos genera una sensación de satisfacción, eso es Éxito.

 

El poder tomar decisiones en nuestra vida sin sentirnos obligados a determinadas cosas por mantener algo nos genera una sensación de libertad, eso es Éxito.

 

El pasear, respirar, caminar, ver la luz y hablar nos provoca una sensación de independencia, eso es Éxito.

 

El expresar nuestros pensamientos y sentimientos, pedir lo que deseamos y rechazar lo que no aprobamos nos genera una sensación de firmeza y decisión, eso es Éxito.

 

El elegir nuestras actividades, nuestros alimentos, nuestra pareja y el vivir como queremos vivir provoca una sensación de bienestar, eso es Éxito.

 

Al tener todas éstas sensaciones, los seres humanos nos manifestamos de manera positiva y obtenemos con facilidad lo que deseamos.  Las personas que nos rodean observan esto y nos convertimos en imágenes a imitar, nos llaman “personas de éxito”.  Compramos la imagen de personas exitosas cuando la raíz del mismo se encuentra en un estado de ánimo que se vive, se disfruta y se transmite.  Por consecuencia, nos damos cuenta, de que el éxito lo podemos obtener todos.

 

Si cambiamos lo que nos rodea, vamos a cambiar nuestras percepciones.  Si cambiamos nuestras percepciones modificamos nuestras reacciones.  Si modificamos nuestras reacciones alteramos nuestro estado de ánimo habitual.  Si alteramos nuestro estado de ánimo habitual nuestras emociones y sensaciones son distintas y nuestro punto de vista cambia de enfoque.

 

Por lo tanto, el éxito se vive en base a nuestro enfoque de la vida.

 

En consecuencia, ¿no crees que es más fácil de vivir y de obtener el éxito de lo que pensamos?

 

Curiosamente lo imaginamos y visualizamos muy lejano a nuestra vida cuando, en realidad, posiblemente lo vivimos cotidianamente y lo dejamos pasar.

 

El primer paso para ir en busca del éxito es establecer lo que deseamos y anhelamos.  Nos podemos apoyar en nuestra casa para dar ese primer paso.

 

Procedamos a poner orden y limpieza en nuestras ideas y principios.

 

Nuestra casa habla de nuestras emociones:

 

¿ Cómo están acomodados los muebles?

¿Qué es lo primero que observas al entrar a tu casa?

¿ Tienes objetos desordenados y mal acomodados?

¿ Cómo están los cajones de tus closets?

¿ Qué guardas en tu closet?

¿ Qué tan limpia está tu cocina?

¿ Qué tanto usas cada habitación de casa?

 

Es el momento de limpiar y poner en orden nuestras cosas.  Te recomendamos deshacerte de todo aquello que no usas, regala la ropa que no has vestido en los últimos dos años.  Guarda aquellos recuerdos que consideras gratos pero no te conviertas en una bodega de emociones pasadas, deja espacio para emociones nuevas.  Manda reparar aquello que está descompuesto y libera tus espacios del exceso de adornos y de muebles.

 

Nos convertimos en acumuladores de objetos en los que, de manera inconsciente, depositamos nuestra sensación de seguridad y estabilidad.  Queremos mencionar que el exceso de estabilidad puede generar estancamiento ¿ cierto?

 

Al limpiar nuestros espacios, limpiamos nuestras emociones.  Si limpiamos nuestras emociones nos liberamos de miedos y de confusiones.

 

Los peores enemigos del éxito son el miedo y la confusión.  Impiden que pensemos objetivamente y que nos aventuremos a tomar decisiones.

 

El limpiar nuestro closet, nuestro escritorio, nuestra recámara, en fin, todos nuestros espacios se va a reflejar en una sensación de libertad.  ¡ Maravilloso ¡ Hemos dado el primer paso para establecer de manera objetiva que es lo que queremos y buscamos en nuestra vida.

 

La acumulación de objetos es una forma de emitir señales, demasiados objetos, emiten la señal de saturación de ideas, proyectos y planes totalmente confusos y muy poco estructurados y definidos.

 

Con base en el lugar donde se ha acumulado el desorden es el mensaje o señal que se está emitiendo.

 

si hay desorden y objetos amontonados en la entrada de la casa, se interpreta como miedo a relacionarse con otras personas

si hay desorden u objetos amontonados en el closet, el mensaje es que no se tiene el control sobre el análisis, el manejo y control de las emociones

si hay desorden u  objetos amontonados en la cocina, el mensaje o señal es de resentimiento o de fragilidad sentimental

si hay desorden en el escritorio o área de trabajo, el mensaje es de frustración, miedo y necesidad de controlar las situaciones

si hay desorden detrás de las puertas, el mensaje es de miedo a no ser aceptado por los demás, sensación de sentirse vigilado constantemente

si hay desorden debajo de los muebles, el mensaje es de que se le dá demasiada importancia a las apariencias

si hay desorden u objetos acumulados en bodegas, el mensaje es de que se vive del pasado

si hay desorden u objetos acumulados en el garage, el mensaje es de temor y falta de habilidad para actualizarse

si hay desorden y objetos amontonados por toda la casa, el mensaje es de coraje, enojo, desidia y apatía hacia todos los aspectos de la vida

si hay desorden u objetos acumulados en pasillos, el mensaje es de conflictos para comunicarse, miedo a decir y manifestar lo que se desea en la vida

si hay desorden u objetos acumulados en la sala, el mensaje es de temor al rechazo social

si hay desorden en el comedor, el mensaje es de miedo a no dar pasos firmes y sólidos, sensación de dominio por parte de la familia

 

Después de todo esto, deducimos que si organizamos y ordenamos nuestros espacios, la decisión, la disciplina y la consolidación serán parte de nuestra actitud diaria lo que nos apoyará a sentirnos personas de éxito con mayor facilidad.