Entablando canales de comunicación observando a los demás…¿ interpretación del rostro?

Mónica Koppel

La lectura e interpretación de los rasgos del rostro es todo un arte.  Este arte se convierte en una excelente herramienta para poder establecer mejores canales de comunicación y dejar de juzgarnos unos a otros.  Esta filosofía china, establece que nuestro rostro es resultado de nuestras vivencias, es decir, manifiesta lo que hemos vivido, lo que ha marcado nuestras emociones, lo que nuestro inconsciente tiene guardado y que de manera consciente no tenemos presente y sin embargo está repercutiendo en nuestro comportamiento, en lo que atraemos, en nuestras relaciones y hasta nuestra salud.  Entonces, si cambiamos nuestras emociones, nuestros hábitos, nuestra forma de pensar y de actuar nuestro rostro y lo que dice puede cambiar?  La respuesta es sí, desde la perspectiva de Mian Xiang el desgaste de algunos órganos generado por abuso de los mismos y de nuestras emociones se manifiesta en nuestro rostro mucho antes de que se presente una enfermedad así que aprendiendo a interpretar nuestro rostro podemos fortalecer y mejorar nuestra salud.

Algunos rasgos del rostro, sobre todo los que indican nuestra forma de manifestarnos son difíciles de cambiar y en realidad están indicando ciertas cualidades que tenemos o aspectos que rigen nuestro comportamiento, sin embargo, aprendiendo a interpretar lo que esos rasgos indican podemos apoyarnos para fortalecer aquello que sentimos no nos favorece mucho o más bien que nos indica desequilibrio.

 

Pero, ¿cómo podemos apoyarnos para equilibrar estos aspectos e incluso fortalecer nuestros órganos y el aspecto de nuestra salud?

 

Al descubrir las fortalezas y debilidades acerca de nosotros que nuestro rostro indica podemos determinar y elegir aquellos aspectos que queremos trabajar de nosotros mismos, esto es hacernos conscientes de lo que queremos trabajar y mejorar, entonces podemos buscar opciones y herramientas que nos apoyen a lograr ese cambio y ese trabajo.  Dentro de las distintas teorías chinas, existe el Feng Shui, ésta filosofía china que analiza el entorno y sus efectos e integra al ser humano como parte de ese entorno asociando esos efectos con el estilo y tipo de vida del habitante del determinado entorno.

 

¿ Si analizo mi rostro y analizo mi entorno, puedo cambiar mi entorno y cambiar lo que mi rostro me está indicando?, la respuesta es sí.  El ser humano está totalmente ligado y forma parte de todo lo que sucede en el cosmos en el que se mueve, si cambia ese cosmos cambia su actitud, su forma de pensar, su forma de actuar y los resultados que obtiene.  Es, simplemente, hacernos concientes de lo inconsciente a través del conocimiento y del aprendizaje y enfocarlo en nuestro bienestar y de aquellos que nos rodean.

 

Dentro de ésta filosofía no sólo se analizan los rasgos faciales también los gestos, las expresiones y los movimientos sutiles y constantes incluso el de los ojos, la sonrisa y el cómo habla o se expresa.

 

Esta filosofía además de identificar el carácter y comportamiento de una persona busca interpretar su suerte, su destino, sus cualidades, su salud, su destino, su tendencia de vida, su matrimonio, su relación familiar, su relación con hijos, amigos y compañeros.

 

Este conocimiento te apoya a tomar mejores decisiones y a conducir tu vida por diferentes caminos a través del poder interpretar en tu rostro la tendencia energética o de destino que se presenta.

 

Cada persona tiene fortalezas y debilidades, al conocerlas, puede enfocarse en equilibrarlas y así explota todo su potencial.

 

El Feng Shui no es un método basado en recetas fáciles asociadas con magia para cumplir caprichos.  El Feng Shui es un conocimiento muy bien guardado por los chinos cuyo fundamento es entender el funcionamiento y comportamiento del todo y la nada que busca integrar al ser humano a ese todo y a esa nada y su constante fluir con los ciclos naturales del cosmos, del planeta y del entorno.  Está rodeado de asociaciones, representaciones y simbolismo.  Radica en la esencia y la complejidad.

 

Entender el Feng Shui requiere que abramos nuestra mente y nuestra capacidad de entendimiento para poder visualizar la percepción de la naturaleza desde otra interpretación muy diferente a la nuestra en Occidente.  Es tan lógico y racional y a la vez ilógico e irracional.

 

El Feng Shui es una filosofía de origen chino que surge de la inquietud por el estudio del paisaje y de las formas que prevalecen en el entorno así como su influencia en el ser humano.

 

Desde la perspectiva de Mian Xiang los rostros con huesos marcados y prominentes se asocian con la energía cósmica yang.  Las estructuras óseas del rostro se denominan las montañas del rostro.  Mientras que los rostros con mayor carnosidad se asocian con la energía cósmica yin.

 

Un rostro equilibrado entre sus emociones y el aspecto intelectual se considera aquel en el que la estructura ósea sea prominente suavizada por carne firme y piel suave ya que éstas características representan armonía entre las energías cósmicas yin y yang.

 

Algunos aspectos que pueden influir en que desarrollemos una tendencia más yin son las tristezas, la televisión, el alcohol, el azúcar, los dulces, los helados, los postres, un estilo de vida más sedentaria, la humedad, el frío, la oscuridad, las drogas, los alimentos fríos y congelados, las frutas, los vegetales verdes.

 

Algunos aspectos que pueden influir en que desarrollemos una tendencia de comportamiento más yang son la presión, el estrés, el exceso de actividades, el exceso de trabajo, la carne, los alimentos condimentados, la sal, la comida seca, la competencia laboral o social, el ejercicio, los viajes, la disciplina excesiva, los vegetales de raíz.

 

Es importante identificar si nuestra tendencia emocional y de comportamiento es más yin o más yang para comenzar a balancearla empleando el polo opuesto.

 

Siempre en la búsqueda del equilibrio, la propuesta sería llevar una negociación o conversación con una persona de naturaleza yin en un espacio o entorno de características yang y una negociación o conversación con una persona de naturaleza yang en un espacio o entorno de características yin.

 

Una cara simétrica define a una persona honesta y abierta.  Una cara asimétrica define a una persona deshonesta, tímida que busca esconder algo de sus sentimientos o emociones o de sus verdaderas intenciones, aquí es importante determinar si el lado asimétrico es el derecho se interpreta como una persona que esconde emociones y sentimientos si el lado asimétrico es el izquierdo se interpreta como una persona que esconde intenciones o aspectos de su carácter.  Esta asimetría puede estar indicando una persona que ha vivido situaciones difíciles, ya sea asociadas a cuestiones de falta de apoyo o presencia materna o paterna.  Falta de apoyo masculino si es el lado izquierdo, principalmente si esta asimetría es marcada en el área de la frente.  Falta de apoyo femenino si es el lado derecho, principalmente si esta asimetría es marcada en el área de la frente.  La falta de confianza, respaldo, atención de padres hacia hijos tiene fuerte asociación con este tipo de asimetrías.

 

Al tener una cara simétrica se interpreta como una persona equilibrada en su tendencia yin yang, es decir, no se inclina hacia los excesos.  Maneja un buen balance y equilibrio de yin y yang por lo mismo se interpreta como una persona honesta que tiende a buscar el equilibrio.  Indica una persona que ha contado con apoyos maternos y paternos, situaciones que lo han llevado a manejar un equilibrio intelectual y emocional.

 

Esta asimetría puede no ser solamente de la forma de la cara o el rostro, puede ser en alguno de los rasgos que forman el rostro.  Es decir, un ojo con respecto a otro, los labios hacia un lado o el otro, la boca hacia un lado u otro, el mentón, las cejas o la nariz.  Cada rasgo se asocia con diferentes aspectos.  Por ejemplo, los ojos se consideran los sentimientos, si el ojo derecho es más pequeño que el izquierdo y la asimetría es notoria, se interpreta como una persona que busca esconder y proteger sus sentimientos.  Si el caso es contrario, que el ojo pequeño es el izquierdo y el más abierto es el derecho, entonces la persona busca esconder y proteger sus intenciones.  Esta tendencia a manifestar un ojo más abierto que el otro puede variar constantemente en cada persona, en distintas situaciones y momentos, por ejemplo, si estamos en un momento sensible, es decir, viviendo una situación emotiva agradable el ojo derecho va a abrir más que el izquierdo pero si se está atravesando una situación emocional dolorosa el ojo derecho va a tender a verse más pequeño que el izquierdo ya que va a buscar proteger las emociones y el izquierdo al percibirse más abierto en ésta circunstancia manifiesta la intención de la persona de racionalizar y analizar la situación que está atravesando.

 

Referencia bibliográfica: Conócete a ti mismo y a los demás….Mónica y Bruno Koppel, ed. Planeta